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martes, 5 de mayo de 2009

PRIMERA VEZ 

Casi no se conocían.
Lo suyo había sido una historia como muchas de ahora, a través de Internet y presentados por un ciber amigo común.
Desde el principio, desde la primera frase, ella se estremecía leyéndolo, se excitaba y sentía una vergüenza exagerada cuando notaba como su sexo humedecía.
Con él destapo sus instintos, dio rienda a sus deseos a sus perversiones, con él marcó un nuevo camino que recorrer, por donde nunca había pasado y que, ahora sabía, que siempre quiso tomar.
Dos meses más tarde de su primera conversación, ella estaba totalmente entregada a su Señor, era el momento de conocerse y tener la primera sesión.
El escenario, una habitación de un hotel.
Para ella, era su primera sesión, su primera vez. Sus sentimientos se alborotaban en su interior haciéndose notar en su piel, enrojeciendo sus mejillas.
Sonó el teléfono.
Era él, avisándole que en unos minutos llegaría.
Le ordenó que lo esperara con los ojos vendados, desnuda a cuatro patas sobre la cama y que dejara la puerta entreabierta. A ella le recorrió un escalofrío mezcla de miedo y angustia. No lo conocía, no lo había visto nunca y ahí estaba obedeciéndole y deseando que llegara para entregarse a él. Sin ni siquiera saber que le esperaba.
Comenzó a recordar una de sus conversaciones telefónicas, cuando ella le preguntó a su Amo que se hacía en una sesión y él le respondió:
- asegurarme de que eres Mi perra, llevarte a lo mas bajo para luego alzarte a lo más alto. Eso es lo que se hace.
Este pensamiento lo interrumpió una nueva llamada de teléfono, era su Señor de nuevo.
perra mastúrbate…
Y, ella comenzó a masturbarse.
Pasados unos minutos escuchó como se abría la puerta, era él, su Dueño.
No dijo nada, cerró la puerta y se dirigió hacia una pequeña mesa que había al fondo de la habitación.
Ella escuchó como dejaba algo sobre la mesa, parecía un maletín por el sonido de la apertura de la cremallera. Cada minuto que pasaba sin verle, sin oírle, le creaba más excitación y a la vez más angustia. De nuevo oyó sus pasos acercarse a ella, sintió sus brazos pasarle alrededor del cuello, ni siquiera los dedos de su Amo rozaron su piel, le puso el collar muy despacio…. Su primer collar. No podía ver su color ni como era, pero para ella el más hermoso del mundo.
debes respetarlo, Me representa a mí, le dijo.
La agarró del pelo y la bajó de la cama.
Al suelo. Sigue masturbándote, quiero ver como te corres perra.

A cuatro patas sobre el suelo frío, con todo el cuerpo sudado y temblando de placer siguió masturbándose como le había ordenado. Cada varios segundos notaba una palmada en su culo. Cada vez más fuerte, con más intensidad, la misma que ella iba ejerciendo en sus dedos entrando y saliendo de su coño.
- tienes que pedirme permiso para correrte zorra
- si mi Señor
Unos segundos después se escuchó su voz entrecortada por la excitación.
mi Amo, le solicito permiso para correrme
y… tras una larga pausa
perra… correte en silencio, no gimas y no dejes de masturbarte, frota tu clítoris
Como una marioneta, así se sentía y era feliz, muy feliz. Estaba llena de gozo por servir a su Amo, por sentirse tan perra, Su perra.
Explotó de placer y no paró de masturbarse como su Señor le había ordenado.
Volvió a cogerla del pelo y la alzó hasta dejarla de rodillas, la hizo pasearse por la habitación de un lado a otro, siguiéndole.
De repente se paró y sin soltarla dejó al aire su sexo
abre la boca y haz que te desee. Este es el mayor regalo que vas a recibir de Mi, de tu Amo.
Y empujó la cabeza de ella sobre su polla.
Lamía, chupaba, mamaba, desplazaba su lengua por todo el miembro que iba endureciendo. Se esforzaba por hacerlo bien.
Él empujaba mas y mas la cabeza de su sumisa y ella respondía abriendo hueco en su garganta para que entrara y se instalara allí sin producirle arcadas. No quería decepcionarlo.
basta ya, ven….
La arrastro por los pelos al fondo de la habitación y la tendió en el suelo.
Estaba frío.
Su Señor, volvió a acercarse hasta la mesita donde estaba, lo que ella creía que era un maletín, y trajo algo que hacia ruido entre sus manos.
no querías saber que era estar sometida? No querías probar el placer que produce el dolor infringido por Mi, tu Amo?
Ahora lo vas a conocer.
Se encendió un cigarro.
El cuerpo de ella temblaba por el frío, por la excitación, pues seguía masturbándose y por el temor. En ese momento por su cabeza pasaban mil pensamientos, emociones, sensaciones….. temor y seguridad, placer, confianza, angustia, tranquilidad….
Notó como él se inclinaba sobre ella.
iré diciéndote cada cosa que voy a hacerte
gracias mi Señor
acaríciate uno de tus pezones y cuando esté excitado sujétalo y avísame
ya, mi Señor
voy a ponerte una pinza sobre él, sentirás un fuerte dolor, no pares de masturbarte
Así lo hizo, puso lentamente la pinza sobre su pezón. Ella gritó.
Para su asombro fue doloroso, pero solo duró un instante, el dolor se torno en placer y notó como su sexo había humedecido mucho más.
acaríciate el otro pezón, haré lo mismo, lo pinzaré
si mi Señor
perra, saca tus dedos de tu coño y enséñamelos. Veo que te ha gustado, bien… sigamos
Puso varias pinzas más sobre los pechos de ella.
voy a pinzarte en los labios del coño, sujétatelos
si mi Señor
Como un rayo que atravesaba su cuerpo, eso es lo que sintió, pero no gritó, solo esbozó un leve quejido. Dos pinzas, dos en los labios.
Su Amo, se incorporó, seguía fumando y dando vueltas alrededor de ella. De vez en cuando daba un golpecito sobre algunas de las pinzas, recordando el dolor que le producían y aumentando su placer.
ahora vamos a probar que tal resistes el calor
Señor, a que se refiere??
Calla zorra.. no pensaba que fuera en todo el cuerpo pero ..mmm ahora lo has conseguido. Voy a verter cera sobre ti
Señor….
Una bofetada le indicó que debía callarse, no tenía opinión solo estaba allí para satisfacer a su Amo, para entregarse por entero a él y a su voluntad.
Olió la vela y volvió a sentir como su Amo se inclinaba sobre ella.
voy a echártela sobre tu cuerpo, lo haré de una distancia mayor para que queme menos… es tu primera vez zorra
gracias Señor
Comenzó vertiendo sobre sus pechos, alrededor de la pinza que sostenía sus pezones.. muy despacio llenando cada hueco de su piel. Siguió bajando sin detenerse demasiado sobre su vientre.
perra Mía voy a echarte cera en tu coño de zorra. Esta húmedo hay que calentarlo.
Ella no hablaba, seguía masturbándose y esperaba la caída de la cera como una cría espera el alimento que su madre le lleva.
Se le saltaron las lágrimas, el quemazón le atravesaba la piel y entraba hasta el fondo de los rincones de su cuerpo. La última gota de cera, tan cerca del clítoris, la hizo llorar de dolor.

no pares de masturbarte perra. Voy a quitarte las pinzas. Sentirás un dolor aún mayor que cuando te las puse.
Vuelve a sujetar el pezón
Ella sujetó como pudo con los dedos escurridizos bañados de sus jugos y sintió ese dolor, aún mas profundo que el anterior. Pasado un segundo el dolor se trasformó en placer
mi Señor, le solicito permiso para correrme de nuevo
No
Mi Señor, me voy a correr
Zorra, si te corres serás castigada
La cogió por el pelo, la levantó del suelo y la puso frente a él.
deja de masturbarte perra y quítate la venda de los ojos
ella obedeció, quitó su venda y quedó frente a él con la mirada baja
tienes permiso para mirarme
por fin conocía el rostro de su Señor, por fin veía sus ojos, en los que ella intentaba encontrar una muestra de satisfacción.
Su Amo esbozó una ligera sonrisa, la agarro de la cara con ambas manos. Era la primera vez que sentía sus manos sobre alguna parte de su cuerpo, en todo el tiempo que llevaban juntos él no había rozado su piel.
estas bien?? Preguntó su Señor
si, mi Amo, gracias
eres una buena perra
ella sonrió, no encontró mayor signo de placer en su Señor, pero se sentía orgullosa y feliz con las palabras que él le brindaba.
ahora debo marcharme, te dejo las pinzas, guárdalas, las usaras en mi ausencia cuando yo lo desee
si mi Señor, pero….. ya se marcha??
Zorra, una hora de mi tiempo para ti no es suficiente??
Si Señor pero….
De nuevo sintió otra bofetaza, le hizo entender que era el deseo de su Señor y ella no debía insistir.
De nuevo la cogió por la cara, le dio un dulce beso en los labios y se marchó.

1 comentario:

  1. Excitante.Haces que mi mente y mi cuerpo despierten,es como sentirse la protagonista de tu relato,como si todo ese frenesi recorriese mi cuerpo,cada palabra,cada orden,cada gota de tu ser.Impresionante.Besos

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